Cuando un paciente se somete a una cirugía de columna que haya implicado instrumentación vertebral hay que tener especial cuidado con las vértebras situadas por encima y por debajo del segmento fijado (artrodesis). Esta inquietud se debe a que con el paso del tiempo pueden producirse cambios en esas zonas que, en algunos casos, generan dolor o limitación funcional. A ese conjunto de alteraciones lo conocemos como síndrome de nivel adyacente o síndrome del disco adyacente.
Se trata de un proceso reconocido en neurocirugía de columna y constituye una de las razones más frecuentes por las que pacientes intervenidos mediante fijación vertebral, ya sea a nivel lumbar o cervical, buscan una valoración especializada. Lejos de convertirse en un motivo de alarma, comprender su origen ayuda a tomar decisiones informadas y a planificar una estrategia de tratamiento adaptada a las necesidades de cada persona.
¿Qué entendemos por síndrome de nivel adyacente?
La columna es una estructura dinámica formada por vértebras, discos intervertebrales, articulaciones facetarias, ligamentos y musculatura. Cada segmento está diseñado para moverse en armonía con el resto.
Cuando fijamos dos o más vértebras, ese equilibrio se modifica: al quedar “fijo” el segmento intervenido las vértebras vecinas deben compensar esa pérdida, aumentando su movilidad. Conforme transcurre el tiempo, esta sobrecarga puede generar cambios degenerativos acelerados en los niveles contiguos.
A este fenómeno lo denominamos síndrome de nivel adyacente (adjacent segment disease) y conlleva el desgaste del disco próximo a la artrodesis, generando alteraciones estructurales y funcionales en los tejidos que rodean el nivel fijado. Todo ello, puede producir dolor lumbar o cervical, irradiación hacia las extremidades, sensación de rigidez o limitación en actividades cotidianas.
En ocasiones, los estudios muestran signos degenerativos sin que exista un cuadro clínico relevante. En otras, el paciente presenta molestias que afectan a su calidad de vida. La valoración individual es esencial.
¿Qué son exactamente las vértebras adyacentes?
Llamamos vértebras adyacentes a las que se encuentran inmediatamente por encima o por debajo del segmento fijado. Si un paciente ha sido operado mediante una fusión en la columna lumbar a nivel L4-L5, las vértebras adyacentes serían:
- L3-L4 (segmento superior)
- L5-S1 (segmento inferior)
Es en estos tramos donde se observa con más frecuencia un deterioro acelerado tras la cirugía. No ocurre en todos los pacientes, pero constituye un patrón conocido en biomecánica de la columna.
Causas del síndrome de nivel adyacente
El origen del síndrome del disco adyacente es multifactorial. Desde la consulta es habitual explicar que no existe un único responsable. Intervienen varios elementos:
1. Alteración biomecánica tras la fijación vertebral
La artrodesis elimina el movimiento en un segmento concreto. Como consecuencia, las fuerzas que antes se distribuían de manera uniforme deben reorganizarse.
Las vértebras adyacentes incrementan su rango de movimiento para compensar la rigidez del nivel intervenido y con el tiempo, este aumento de carga puede producir:
- Degeneración acelerada del disco
- Sobrecarga facetaria
- Engrosamiento ligamentoso
- Formación de osteofitos
- Estrechamiento del canal o de los recesos laterales
Esta adaptación mecánica es uno de los motores principales del síndrome.
2. Cambios degenerativos previos a la cirugía
Muchos pacientes llegan a la operación con varios discos afectados, aunque solo uno haya provocado los síntomas más relevantes. La artrodesis se realiza en el nivel responsable del dolor o la compresión nerviosa, pero el resto puede seguir su curso natural degenerativo con el paso de los años.
Cuando esa evolución coincide con el segmento adyacente a la fijación, los síntomas pueden confundirse con un deterioro exclusivamente originado por la cirugía, cuando en realidad forma parte de la progresión natural de la patología discal.
3. Nivel fijado y longitud de la artrodesis
Cuanto mayor es el número de vértebras fusionadas, más se incrementa el esfuerzo en los segmentos libres. Las fusiones extensas (tres niveles o más) incrementan la probabilidad de que aparezca degeneración en los tramos contiguos en los años posteriores.
4. Cambios en la curvatura fisiológica de la columna
Restablecer la lordosis lumbar o la lordosis cervical en una cirugía de fijación es fundamental. Un segmento fusionado sin la alineación adecuada modifica la postura global y aumenta la carga en los niveles vecinos.
Incluso ligeras pérdidas de lordosis pueden alterar la distribución de fuerzas y acelerar el deterioro.
5. Factores individuales
Cada columna tiene su historia. En consulta valoramos aspectos que influyen claramente en el riesgo de desarrollar síndrome de nivel adyacente:
- Edad
- Calidad ósea
- Sedentarismo prolongado
- Obesidad
- Tabaquismo
- Enfermedades reumatológicas
- Debilidad asociada a la musculatura paravertebral
¿Qué factores aumentan el riesgo de presentar síndrome de nivel adyacente?
Aunque cualquier persona que haya pasado por una artrodesis puede desarrollarlo, existen perfiles en los que es más frecuente:
Pacientes con degeneración múltiple previa
Cuando los discos cercanos ya presentaban signos de desgaste antes de la cirugía, es más probable que evolucionen hacia el deterioro sintomático.
Edad avanzada
La columna envejece junto al resto del organismo. Tras la fijación, los niveles adyacentes pueden perder hidratación y altura del disco de manera más acelerada.
Alineación subóptima
Una fusión con pérdida de lordosis incrementa la tensión biomecánica en las vértebras vecinas.
Artrodesis larga
Cuantos más niveles fijados, mayor probabilidad de que los adyacentes sufran.
Estilo de vida y factores metabólicos
El tabaco, el sobrepeso y la falta de ejercicio reducen la capacidad de los tejidos para adaptarse.
Alta demanda física
Trabajos que exigen cargas repetidas o deportes de impacto pueden acelerar la aparición de síntomas.
Síntomas más habituales
- Dolor lumbar o cervical persistente
- Irradiación hacia extremidades
- Hormigueo o entumecimiento
- Rigidez o sensación de que la espalda “pierde movilidad”
- Episodios de lumbociática o braquialgia, en el caso de la columna cervical.
- Dificultad para permanecer sentado o de pie mucho tiempo
- Pérdida de fuerza en la extremidad afectada (en casos avanzados)
Cuando estas molestias aparecen años después de una fijación vertebral, conviene realizar exploraciones complementarias y una exploración detallada.
¿Cómo se diagnostica el síndrome de nivel adyacente?
La evaluación comienza con una entrevista clínica que permita entender la evolución de los síntomas. Después realizamos una exploración neurológica y pruebas de imagen.
Las principales herramientas diagnósticas incluyen:
- Resonancia magnética (RM): muestra el estado del disco adyacente, la dimensión del canal, la presencia de herniaciones o cambios inflamatorios.
- Radiografías dinámicas: permiten valorar movilidad, alineación global y estabilidad.
- TAC: útil para evaluar las articulaciones facetarias o cambios óseos, así como la situación real del sistema de instrumentación.
Opciones de tratamiento cuando aparece el síndrome de nivel adyacente
Tratamiento conservador
En muchos pacientes funciona de manera eficaz:
- Fisioterapia especializada
- Ejercicio terapéutico
- Control del dolor con medicación pautada
- Infiltraciones en articulaciones facetarias
- Bloqueos foraminales o epidurales
- Radiofrecuencia en casos seleccionados
Este enfoque suele ser suficiente si los síntomas no limitan gravemente la calidad de vida.
Cirugía mínimamente invasiva
En los últimos años, las técnicas mínimamente invasivas han permitido resolver numerosos casos de manera precisa y con un proceso de recuperación más ágil. Dependiendo del origen concreto del problema, pueden plantearse:
- Microdiscectomía en hernias discales adyacentes
- Descompresión mínima en estenosis localizada, como puede ser la estenosis foraminal del nivel adyacente
- Retirada del material previamente implantado (si procede)
El objetivo es aliviar la compresión de las raíces nerviosas y restablecer la funcionalidad del segmento afectado con el menor impacto posible en los tejidos.
¿Cuándo conviene pedir una evaluación especializada?
Hay tres situaciones en las que recomiendo una valoración médica sin demora:
- Aparecen síntomas nuevos en una zona cercana a la cirugía previa.
- El dolor progresa y limita actividades cotidianas pese a tratamiento conservador.
- Existe pérdida de fuerza, alteraciones de la marcha o entumecimiento persistente.
Una consulta a tiempo permite detectar si se trata de un proceso reversible o de un cuadro que requiere una intervención específica.
En resumen, el síndrome de nivel adyacente es una consecuencia posible tras una fijación vertebral, pero no es inevitable ni debe vivirse como una complicación grave. En la mayoría de los casos progresa lentamente y permite un manejo escalonado, empezando por tratamiento conservador y recurriendo a técnicas mínimamente invasivas cuando es necesario.
El conocimiento profundo de la biomecánica de la columna y la planificación rigurosa de cada cirugía son claves para minimizar el riesgo. Cuando el problema aparece, una valoración especializada permite determinar el origen exacto y elegir la mejor estrategia terapéutica para recuperar calidad de vida.
Si crees que puedes estar sufriendo este problema, no dudes en consultarnos. Pide una cita en alguna de nuestras consultas. Estamos en Sevilla, Málaga y Cádiz.
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